martes, 5 de enero de 2010

A la att... del Paje Abelardo

Érase una vez un señor llamado Juan, a la sazón padre de Pilar, que es la señora que luego tuvo un hijo que me llamaría hermano. O sea, que el señor Juan era (y sigue siendo) mi abuelo. La cosa es que este señor Juan era más cosas. Sí, os lo aseguro: además de ser mi abuelo era también ciclista, violinista, del atleti y taxista. Taxista de los de pueblo, para más señas, de esos que antes (no sé si seguirán existiendo ahora) podías contratar para viajar al pueblo de al lado o al fin del mundo. Pues eso: el señor Juan, mi abuelo, taxista. Y, por lo tanto, echando media vida en la carretera.

Ah, mi abuelo Juan era una cosa más: era más crío que sus nietos.

Por eso mi abuelo Juan lo pasaba mal esperando a que vinieran los Reyes Magos. ¡Pero que muy mal! Y peor aún según se acercaba el ansiado día: el uno de enero, el dos, el tres... El gran día estaba tan cerca... ¡pero a la vez tardaba tanto en llegar! Una espera difícil para los niños... ¡y absolutamente insoportable para mi abuelo!

Menos mal que estaba Abelardo.

Todo sucedía de repente: una mañana cualquiera de los primeros días de enero se abría la puerta y aparecía mi abuelo bajo una montaña de regalos envueltos en crujiente papel de mil colores. Imaginaos las caras: la de los nietos, con los ojos fuera de las órbitas. La de mi madre, con un puntito de incredulidad y sorna que nosotros nunca acertamos a entender. Y la de mi abuelo, disfrutando de todas las demás. Era entonces cuando nos lo contaba: que si iba en su taxi por la carretera de Almoharín, que si un camión en la cuneta con la rueda pinchada, que si se bajaba a ayudar. El conductor que resultaba no ser un conductor cualquiera sino Abelardo, personaje mitológico (pero que muy mitológico en la reducida y muy particular mitología de mi infancia) que a la sazón se ganaba la vida con una curiosa ocupación: paje.

Exacto: Abelardo. Paje real. Paje de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente.

"Y me dijo: oye Juan, espera, que tengo por aquí lo de tus nietos. ¿Se lo puedes llevar tú?" -terminaba el relato mi abuelo, ante el éxtasis de los nietos que correteaban rasgando papel de regalo. Con la media sonrisa de mi madre que siempre decía aquello de "parece mentira, papá". Y con la sonrisa completa del abuelo que ni se molestaba en excusarse. "Hija, era Abelardo... ¿Qué podía hacer?"

Es por esto que no faltaba una cabalgata en la que nos agarráramos a los faldones de la chaqueta del señor Juan, el taxista, y le pidiéramos que identificase a Abelardo entre aquellos resplandecientes uniformes árabes que caminaban junto a sus Mágicas Majestades. Es por esto que, desde que guardo recuerdo, aquellas cartas en las que los niños de mi familia enumerábamos la mayor de las ilusiones iban encerradas en sobres en los que una caligrafía infantil leía:


"SS.MM. los Reyes Magos de Oriente.

A la Att. del Paje Abelardo"



Que tengáis buenas noches. Y que mañana encontréis que Abelardo os ha dejado todo lo que deseéis.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Hola Darth Vader. Mi nombre es Íñigo Montoya...



Si esto no es friki, que baje Michael Jackson y lo vea...

lunes, 30 de noviembre de 2009

An unexpected visitor...

... suddenly appeared in my terrace.



Who was staring at whom?

viernes, 27 de noviembre de 2009

Correteando

Érase una vez un hombrecillo que correteando iba por los campos. Arriba hacia las colinas, hacia abajo en los valles, corría y saltaba de roca en roca, sobre los arroyos y las praderas. La gente al verlo venir se reía y no faltaba quien afirmara que estaba loco.

Un buen día, otro hombre que volvía de sus prados tuvo que apartarse del camino con cierto sobresalto al ver al hombrecillo corredor que venía dando brincos vereda abajo. "¡Pero ¿por qué corres, hombre?! -le dijo. -"¡Porque quiero! - respondió aquel. Y, de repente, parando en seco, se volvió y añadió:

-"Porque puedo"

Tras lo cual se quedó un momento en silencio. El aldeano notó cómo la mirada del corredor se volvió por un instante más oscura, más lejana. -"Porque debo" - añadió. "Porque puedo. Porque quiero. Y porque se lo debo a quien no quiere o no puede".

-"Pero, ¿quién es ese que ni puede ni quiere?" -inquirió el aldeano.

La mirada del rápido hombrecillo se volvió y se posó sobre la del paisano. Y, quedándose allí, la sintió infinita y atroz. -"Yo" - dijo la voz que resonaba tras la mirada- "Algún día, yo mismo".

Y, dicho esto, dio un pequeño salto y se alejó camino abajo, siguiendo el camino tras los árboles. Correteando.

martes, 10 de noviembre de 2009

Por qué será...


... que te veo en todas partes?


Felicidades, RM!


PS: con lo de la cebolleta intentas decir algo? =P

viernes, 6 de noviembre de 2009

Baila como si nadie te viera

Seguro que vosotros también la habéis visto alguna vez.

En un concierto, en cualquier concierto.

Esa chica de azul, que baila como una posesa.

Disfrutando, gozando de la canción, danzando como si nadie la mirara.

Pero la miran.

La miran cientos de miradas extrañadas, divertidas, casi avergonzadas que se preguntan qué se habrá tomado.

Y todo sigue así: la chica de azul bailando como loca, y la gente a su alrededor mirándola como una loca.

Hasta que la chica nota el peso de las punzantes miradas y, por fin, abre los ojos, deja de bailar y se amolda a la masa.

Lo habéis visto, verdad? Pasa siempre, en todos los conciertos.

Aunque...

...qué pasaría si, por una vez, fuera la masa la que se amoldara a la chica de azul?






Feliz finde a tod@s!!


PS: PS, the song is for you, obviously!

lunes, 2 de noviembre de 2009

En el camino

Visto en el blog de 'Españoles por el mundo'



Hacemos el camino? O el camino nos hace a nosotros?

nveec

jueves, 29 de octubre de 2009

Courage

'Cos some commercials are the best thing on TV:




Love it!

miércoles, 14 de octubre de 2009

My guitar's gone PUNK!

It could not be called a guitar given it had not been a 6-string since the morning I found the first one, the thinnest of the strings, divided in two someday back in July. It had decided to give up. No more crying sad songs, no more screaming shivering bendings for it. It was the end for the long and thin piece of steel that hung loosely, making my guitar incomplete. So, coming around the guitars shop and getting a new string had become a must; a must for which I had found no time till today.



Once in the shop I realized that over the years I had just replaced the strings that got broken, so most of the strings were dark and tired, too old to bring the clear pitch I love hearing. I pulled out my walllet and bought a complete 6-string fresh set.

Later at home, I had some fun removing the old strings and replacing them for the new ones. As the tuning screws were loosened those old strings released their last cry, as a note that faded while the frequency went lower and lower. Until they became a dead thread, a piece of metal from which no sound could be heard ever again. Distant memories came briefly to my mind, memories of friends, of long gone years, of songs played and sung in distant places and distant times. Songs sung by those old and exhausted strings that had just silenced their voice one by one.



But the screws were spinning again and this time counter-clockwise, and a new voice was becoming more and more audible. A new note, clear as daylight, a new cry of rage and life, a new scream demanding the here and now. A new song that was just letting itself be heard for the very first time. Not only one, but two, three... up to six times, six new voices rising up. Now my guitar has six new, shiny, electric strings. My guitar is back. My guitar is young and sparklingly alive.

Yeah, my guitar has gone punk!

martes, 29 de septiembre de 2009

¡Felicidades, señores de López!


¡Pero qué maravilla de boda, qué maravilla de gente, qué maravilla de día! Fue fantástico veros a todos, a algunos tras tantísimo tiempo. Reitero lo dicho: por qué no os casáis otra vez? Cada quince días o así?

Muchísimas felicidades, guapos!